EL COOPERATIVISMO EN LA RIOJA, OTRA OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO
ARCHIVOS EN EL AIRE. Hoy tratamos el cooperativismo como alternativa al cierre de fábricas y desempleo.
Según el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), en La Rioja existen 320 cooperativas que en su mayoría generan productos alimenticios, servicios públicos, construcción, transporte, comunicación y arte. En servicio privado se ofrecen servicios de turismo, salud, investigación y sector metalúrgico.
El INAES es el órgano encargado de controlar, fiscalizar, promocionar, desarrollar y difundir el sistema mutual y cooperativo argentino. Se trata de un ente autárquico dentro del marco del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Actualmente controla 13.000 cooperativas tradicionales de todo el país, 20.000 cooperativas vinculadas con programas sociales y 4500 mutuales. Cuenta con un presupuesto anual de $ 880 millones, de los cuales, la mitad se usa para la promoción y desarrollo de las cooperativas.
A nivel local hay distintos organismos que nuclean cooperativas y otros que se encargan de fomentar el cooperativismo. Por un lado está la Federación Riojana de Cooperativas Autogestionadas (FERCOA), a cargo de Maximiliano Gianini, que agrupa cooperativas de distintos rubros como electromecánica de motores, arte y comunicación, curtiembre artesanal de cuero, construcción, agro industrial, educación, entre otros. Y por otra parte, la Federación de Cooperativas de La Rioja (FECOLAR), a cargo de Mónica Troncoso, cuyo organismo tiene 40 cooperativas asociadas.
A nivel estatal, la Dirección General de Asociativismo y Cooperativismo, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, es la encargada de promover y facilitar los medios necesarios (asesoramiento legal, por ejemplo) para la creación de cooperativas.
Con el objetivo de relatar una experiencia de cooperativismo actual, entrevistamos a Luis Pisano, secretario de la cooperativa “Cuchiyaco”, que está funcionando desde febrero de 2014, en Santa Vera Cruz, en la Costa Riojana. Luis relató que Santa Vera Cruz es un pueblo de 110 personas, donde no se encuentran inversiones privadas o generación de trabajo, por lo cual quienes conformaron “Cuchiyaco” no vieron otra alternativa para poder seguir viviendo en el pueblo y decidieron instituirse en una cooperativa.
Después del trabajo
conjunto de algunos productores, Luis comentó que la idea salió de una persona
que trabajaba en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y les comentó
la posibilidad de conseguir la matrícula de cooperativa de manera más
acelerada, bajo la resolución 3026, que contempla a cooperativas en situación
de vulnerabilidad. En aquel momento, los trabajadores que venían desempeñándose
en conjunto, estaban todos sin trabajo y ningún tipo de ingreso, por lo cual
decidieron recurrir a esa herramienta legal para que la matrícula salga más
rápido.
En materia institucional, la cooperativa elige sus autoridades (presidente,
vicepresidente, secretarios, tesoreros, vocales) y así se conforma una primera
asamblea extraordinaria, que por ley las cooperativas tienen que hacer una
asamblea por año, en la cual se eligen las nuevas autoridades y según el
estatuto que se vote, el mandato dura de dos a tres años.
Nacimiento del cooperativismo, primeras cooperativas en La Rioja
El cooperativismo surge como alternativa a las pésimas condiciones laborales a las que se sometían los trabajadores durante la Revolución Industrial, en el siglo XVIII. El concepto del cooperativismo surge como una contraposición al sistema capitalista, que implicaba horas extensas de trabajo, bajos salarios, sin vacaciones, ni derechos a licencias por enfermedades.
Las primeras experiencias de cooperativismo en La Rioja se dieron a principios del siglo XX, bajo el gobierno provincial de Tomás Vera Barros, cuando se instalaron una serie de cooperativas en el interior provincial, con el afán de intensificar la agricultura. A fines del 1800 y comienzos del 1900 el ingreso promedio de La Rioja era similar al de Córdoba, superior al de San Luis y Santiago del Estero, donde el cooperativismo era protagonista en el marco de un proyecto de provincia productiva.
En las décadas de 1960 y 1970 el obispo Enrique Angelelli incentivó la creación de cooperativas productivo-agropecuarias en los departamentos de Chilecito, Famatina, Los Llanos y Castro Barros. A pesar de algunos logros alcanzados a favor del cooperativismo, la dictadura militar del 76 intervino cooperativas y provocó el cierre de muchas de ellas.
Años después, tras la pérdida de la promoción industrial, el cooperativismo retomó su rol protagónico y comenzó a actuar desde la reactivación de las economías regionales y recuperación de empresas en quiebra y respectivamente, sus fuentes de trabajo.
Cuáles son los principios que predominan en el cooperativismo
El conductor del programa radial "Economía Social, un camino a la inclusión", Luis "Penca" Alcaraz, explica que una cooperativa funciona desde la conciencia de la solidaridad y la mutua asistencia. En una cooperativa, las ganancias se distribuyen entre los socios y se promueve la generación de un ciclo solidario, en el que la materia prima, por ejemplo, se adquiere de otra cooperativa (no así de empresas internacionales). El cooperativismo es una forma de economía social y solidaria, “porque se maneja por valores y principios, no por lucro” indica Alcaraz.
Sin embargo, uno de los problemas más comunes dentro del cooperativismo es “la falta de conciencia cooperativista y de clases”, donde las cooperativas son manejadas por una persona, que sería un inversor y el resto de los asociados trabajan como sus empleados. Un caso muy conocido fue el de la cooperativa Sol Riojano, que mantenía este funcionamiento.
Alcaraz señaló que este tipo de problemas se nota actualmente en las fábricas recuperadas, es decir, empresas de capital que han quebrado y para preservar las fuentes de trabajo, se conformaron las cooperativas pero que en realidad están trabajan para una persona. En este sentido, Alcaraz sostiene que en este tipo de empresas es necesario armar un plan de negocio, teniendo en cuenta toda la cadena productiva, desde que se produce hasta que se comercializa.
Otro dato a tener en cuenta es que en la década de los 90 se habilitaron en La Rioja más de 400 cooperativas, muchas de las cuales recibieron dinero pero cerraron, o siguieron con la lógica de una empresa, donde el dinero se concentraba en una persona, que luego pagaba los sueldos a los empleados.
El
cooperativismo como sistema económico
Luis Pisano, de “Cuchiyaco” plantea que en La Rioja, una de las pocas maneras de subsistir es con el cooperativismo, “porque es muy difícil salir de esta situación de abandono que le toca vivir a La Rioja”.
Según Luis, se está comprobando científicamente que el asociativismo y el cooperativismo están superando en buenos resultados al sistema competitivo. “La sociedad va mejorando a partir de la colaboración, de la solidaridad, no con la competitividad” asegura. Tomando el caso particular de Cuchiyaco, Luis comenta que “vemos buenos resultados, porque frente a la crisis económica, nosotros podemos seguir adelante y gracias a la unión con otra cooperativa -también comercializamos a nivel nacional- podemos hacer trueque con otras que producen aceites, fideos, arroz y al hacer el trueque podemos traer esa mercadería y generar un gran descuento de porcentaje y tener buenos precios. Logramos tener una tienda de la cooperativa que tiene mejores precios que Aimogasta” afirmó.
Finalmente, Luis explicó que estos logros alcanzados se ven opacados por la falta de amparo legal, que garantice un presupuesto destinado al fomento de las cooperativas. “Los miembros de cooperativas vendríamos a formar parte de los trabajadores informales, y la situación a nivel nacional y provincial no es la mejor, porque nos encontramos por debajo del salario mínimo vital y móvil”.
La ley provincial Nº 8901 de Fomento Cooperativo fue aprobada en el año 2010, pero continúa sin reglamentación, lo que implica que no es tenida en cuenta para aplicación de presupuesto al fomento de las cooperativas. Según FERCOA, si esta ley se aplicara, los trabajadores cooperativistas tendrían acceso a créditos, cobertura de carga social, disposición de espacios físicos que hoy están ociosos, investigación y desarrollo tecnológico, flexibilización en los costos de los servicios esenciales (agua, electricidad, gas, etc.). En dos años, la ley permitiría la creación de 13.920 puestos de trabajo y un desarrollo económico del 100%, preservar las economías regionales, desarrollar los oficios populares, perspectiva de desarrollo de los departamentos del interior, mejora en la calidad de los productos que se consumen, mejoras en salud y educación.
