Luchando por la Identidad, cuando la ley te deja afuera
ARCHIVOS EN EL AIRE. Hoy tratamos el derecho a la identidad de personas apropiadas fuera del período de la dictadura militar.
En Argentina hay más de 3 millones de personas entre 16 y 80 años de edad que buscan su identidad biológica y que no son producto de los secuestros de la última dictadura militar, sino que ocurrieron antes o después del proceso.
Desde la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo se logró que el derecho humano a conocer el origen biológico y el derecho a establecer vínculos de filiación estén contemplados en el artículo 7 de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que reza: “El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos”.
Por otro lado, el artículo 30 del Convenio relativo a la protección del niño y a la cooperación en materia de adopción internacional, aprobado en el año 1993 dice: “Las autoridades competentes de un Estado asegurarán la conservación de la información de la que disponga relativa a los orígenes del niño, en particular la información respecto a la identidad de sus padres así como la historia médica del niño y su familia. Dichas autoridades asegurarán el acceso con el debido asesoramiento del niño o de su representante a esta información en la medida que lo permita la ley de dicho Estado”.
A nivel nacional, el nuevo Código Civil y Comercial fija que una vez que el hijo adoptivo llega a la mayoría de edad, puede acceder libremente a expedientes administrativos y judiciales, para conocer su identidad, si se trata de un menor de edad, también lo puede hacer, pero acompañado de un mayor y de un equipo interdisciplinario.
A pesar de que existen estos marcos legales, los hijos apropiados (que fueron robados, vendidos o adoptados ilegalmente en épocas distintas a la dictadura militar) aún se encuentran desamparados por la ley.
Uno de los casos que tomó estado público en La Rioja es el de Nydia Romero, quien viene luchando en la búsqueda de su identidad desde hace ocho años. La historia de Nydia comienza cuando sintió en su adolescencia que no era hija de sus padres y decidió preguntarles, pero ante el dolor y sufrimiento que vio en ellos, Nydia decidió callar y comenzar la búsqueda luego de que ellos fallecieran.
Por datos de familiares y vecinos, Nydia sabe que nació en la clínica Stuckert, en la ciudad de Córdoba y que el ginecólogo Ernesto Mercado Luna atendió a su madre en el parto. La primera acción que tomó fue ubicar a este ginecólogo y preguntarle sobre su caso. Nydia cuenta que en principio Mercado Luna admitió conocerla y conocer a su madre, pero no le aportó mayores datos, o al menos información certera.
Después de efectuar una denuncia ante la Secretaría de Derechos Humanos de Córdoba, Mercado Luna fue citado a declarar y sólo desdijo sus dichos y negó haber conocido el caso de Nydia. “En ese momento, yo sentí que eso era todo lo que podía lograr, pero a través de búsquedas en Internet, me di cuenta que mi figura no era de adopción ilegal, sino que se trató de una apropiación. A través de compañeros de búsqueda, me di cuenta que tengo el derecho de buscar mi identidad y que es algo por lo que debo seguir luchando” comenta.
La adopción legal se ejecuta luego de que todos los miembros de la familia de origen consienten el acto de adopción porque no pueden o no quieren hacerse cargo del menor. En este caso, cuando el niño crezca, el Estado le provee la posibilidad de conocer (si lo desea) a su familia de origen, mediante el acceso a una base de datos.
Los hijos apropiados, en cambio, no cuentan con esta posibilidad, ya que al momento de la apropiación, se realiza una partida de nacimiento falsa, que ha sido adulterada en complicidad entre los padres adoptivos, los médicos y el Registro Civil, que autoriza el acta.
Muchas veces, ante el ferviente deseo de ser padres, por desconocimiento o por no querer esperar los procesos judiciales y legales que implica una adopción, algunas familias toman la decisión de adoptar un hijo, de la manera que sea, sin tener en cuenta el derecho a la identidad de esa persona, del sufrimiento que luego le causa cuando es mayor, al no saber de dónde viene, cómo, dónde y cuándo nació exactamente.
Nydia comenta que “cuando una adopción es ilegal se vive de manera muy distinta a una apropiación, los padres y los hijos sufren más, porque se siente esa culpa de la mentira, se estigmatiza el hecho y tanto los padres como el entorno del niño se niegan a hablar del tema y contarlo. Pero por eso hacemos hincapié en que estas cosas no tienen que ocurrir más, porque una adopción es un acto de amor, de esta manera, una adopción legal permite a los hijos adoptivos conocer su identidad biológica, si así lo desean, ese derecho tiene que existir siempre, en todos los casos”.
En su experiencia personal, Nydia nos contó que primero tuvo que realizar un duelo, “porque te das cuenta que el día, la hora y el lugar de tu nacimiento no son certeros, no se sabe qué día es tu cumpleaños”. Después, esa etapa de duelo se transforma en vergüenza, “porque siempre la mentira es vergüenza, entonces si escondes algo, es porque está mal, pero después te das cuenta que vos no sos responsable de esa mentira, empezás a superar esos traumas y a ver una realidad que no es tal, porque tu percepción te la cambiaron, no formas parte de esa familia, de ese lugar, lo que vos sentís o pensás no es lo correcto hasta que empezás a cambiar tu propia realidad hablando, buscando, haciendo este camino de lucha, que te va dignificando”.
Nydia trabaja con distintas organizaciones de búsqueda de identidad y amablemente se puso a disposición para quienes tengan dudas sobre su origen biológico. Pueden comunicarse con ella vía Facebook www.facebook.com/nydiarom?fref=ts mediante mensaje privado.
Proyecto de ley que ampara el Derecho a la Identidad Biológica y de Origen
Según comenta Nydia, el único organismo en La Rioja que está tomando denuncias y casos de apropiación y sustracción de identidad es la Secretaría de Derechos Humanos, pero lo hace de manera insuficiente, ya que este tipo de casos necesitan un banco de datos genéticos, un equipo interdisciplinario que contenga a la persona que busca su identidad y además asesoramiento legal.
Por este tema, conversamos con Tamara Molina, abogada y colaboradora de la diputada Inés Brizuela y Doria, quien se refirió a un nuevo proyecto de ley que se presentó esta semana desde el bloque de Fuerza Cívica Riojana. El proyecto contempla la contención, protección y asistencia de personas que han sido apropiadas ilegalmente, para tratar de darles la contención y el marco jurídico necesario para su búsqueda.
El proyecto prevé la creación de un programa de búsqueda de la identidad cuyos objetivos son el acompañamiento y asesoramiento de las personas, pero también la creación de una base de datos que permita el libre acceso, todo de manera gratuita.
Además de hijos adoptivos, esta ley ampara a padres y madres que les han robado sus hijos o les mintieron que nacieron muertos y jamás vieron los cuerpos.
El programa estaría integrado por un equipo interdisciplinario y consistiría en una asistencia gratuita de profesionales como psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales, etc. preparados exclusivamente para dar solución a personas que buscan su identidad biológica.
El derecho a la identidad en la adopción legal
La abogada Natalia de La Fuente nos comentó cómo se da el proceso de adopción y al respecto indicó que en este proceso el interés superior a proteger es el niño, esto significa que el derecho no prioriza a los padres adoptivos de tener un hijo, sino que se priorizan los derechos del niño.
Antiguamente, desde los profesionales de la salud hasta la sociedad en general, se pensaba que era conveniente que “el adoptado” desconociera su verdad, su condición y con ello su verdadero origen.
Hoy este concepto ha ido evolucionando y se ha demostrado que es de vital importancia que la persona “adoptada” conozca desde sus primeros años y a medida que se desarrolla como individuo, esa verdad que le pertenece, como parte fundamental de la construcción de su identidad. Para cada individuo, su historia comienza desde la concepción misma, y aún más atrás en el tiempo, desde las raíces que lo unen a otras personas.
Para que una adopción ocurra, se tiene que probar que el menor se encuentra en una situación de peligro, o que los padres hayan perdido la patria potestad por distintas razones (porque uno de los progenitores muere por ejemplo). En estos casos, la Dirección de Niñez y Adolescencia, lo primero que trata de hacer es ubicar la familia de origen, si los padres no pueden o no quieren criarlo, se trata de vincular al menor con sus abuelos o los familiares más cercanos.
Natalia comentó que estos procedimientos son extensos y demoran de dos a cuatro años. Sin embargo, afirmó que el proceso se acelera cuando los papás del bebé, después de cumplidos los 45 días de nacimiento, deciden darlo en adopción, previo a que el resto de la familia de origen esté de acuerdo en que el niño quede a cargo de otra familia.
Un dato preocupante es que en Argentina el 92% de los adoptantes piden un niño menor a un año, pero cuando los procesos de adopción son extienden, muchos pasan esa edad y resulta cada vez más difícil lograr que sean adoptados.
En ese sentido, Natalia comentó que por eso debe cambiar la concepción respecto a la adopción y a la familia: “tenemos que salir de ese amor posesivo y de ese individualismo y adoptar a los niños más grandes también”.
Además indicó que es necesario erradicar ese estigma que la sociedad pone sobre los padres que dan en adopción a sus hijos, “porque implica una decisión muy fuerte y es un acto de amor, reconocer que no se tiene la capacidad suficiente para criar a ese hijo, es un acto de amor priorizar el bienestar de él para que esté en una familia que lo pueda contener. La familia adoptiva también tiene que entender a su vez que no va a haber menos amor por el hecho de que el niño mantenga una vinculación con su familia de origen”.
