Warning: mysqli_stmt::bind_result(): Number of bind variables doesn't match number of fields in prepared statement in /home/c0040127/public_html/articulo/articulo.php on line 33 Identidad sustraída: qué significa ser hijo de desaparecidos -
LOCALES

Identidad sustraída: qué significa ser hijo de desaparecidos

ARCHIVOS EN EL AIRE. Emociones luego de recuperar un hermano y lo que significa recuperar la identidad.

Continuando el tema de identidad, en esta edición queremos compartirles lo que significó la recuperación de identidad del nieto número 121, Maximiliano Menna. Como es de público conocimiento, la última dictadura además de quitar miles de vidas, quitó la identidad a más de 500 niños y bebés que fueron secuestrados junto a sus padres y puestos a cargo de familias –en su mayoría- cómplices del proceso.

Como subrayan las Abuelas de Plaza de Mayo, no se puede hablar en esos casos de adopción, sino de apropiación violenta. Estos niños no fueron abandonados por sus padres, sino arrancados por la fuerza a sus familias legítimas. Luego de esto, la situación en la que se encuentra la persona sustraída de su seno familiar origina graves daños psíquicos, particularmente a nivel de su identidad, la confusión acerca de su origen, la negación del horror sobre el cual las familias apropiadoras pretendían crear relaciones de afecto y paternidad.

La restitución de la identidad de la persona y de su historia, así como la restitución de la persona a su familia legítima, comprende el paso previo y necesario para intentar una reparación del daño sufrido. La función parental no puede basarse en un crimen de lesa humanidad, hecho de mentiras y de travestismos de la verdad. 

Cómo surgió la posibilidad de que Maxi fuera hijo de desaparecidos

El caso del nieto número 121 se viene investigando desde 2004, donde el equipo de investigación de Abuelas había reunido pruebas suficientes como para aproximarse a Maximiliano y plantearle la posibilidad de que fuera hijo de desaparecidos. Paralelamente, la Comisión Nacional Por el Derecho a la Identidad (CONADI) estaba realizando una investigación en colaboración con el juzgado federal Nº 3 de La Plata sobre las actas de nacimiento de la médica Juana Franicevich, quien ya había firmado las partidas de nacimiento de dos nietos restituidos recientemente. Al verificar que los dos organismos estaban investigando el mismo caso, de común acuerdo, se decidió que la CONADI contactara al hombre.

Finalmente, en junio fue llamado por el equipo de CONADI y accedió a analizarse voluntariamente en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). El lunes, el Banco comunicó la noticia.

Secuestro de Ana María Lanzilotto y Domingo Menna

Ana María Lanzilotto, Domingo Menna y su hijo Ramiro Menna –de dos años- fueron secuestrados el 19 de julio de 1976 en su departamento de Villa Martelli tras la caída de la conducción del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Ana María estaba embarazada de ocho meses. Hay distintas versiones del circuito que siguió Ana María. Probablemente terminó en Campo de Mayo, no se sabe si pasó por el campo de concentración El Vesubio. Patricia Erb, que estaba en Campo de Mayo, atestiguó que Ana María dio a luz.

Carlos Mario Lanzillotto, tío de Ramiro, comenzó a averiguar dónde podían estar ella, su marido y Ramiro. Un amigo de Córdoba le dio el dato de alguien de la Justicia de la provincia de Buenos Aires. Ese hombre le dijo que tenía que olvidarse de Ana María y Domingo, porque nadie le iba a decir nada, pero le pasó el dato de dónde estaba Ramiro y finalmente pudo rescatarlo.

Ramiro fue criado por Quela -la hermana de su mamá- y su marido Oscar Gaggiotti quienes lo criaron en su casa en La Rioja. De grande, continuó la trayectoria militante de sus padres, desde misiones salesianas en Etiopía, hasta su participación actual en el Frente Riojano de Organización Popular.

La sensación de recuperar un hermano después de 40 años

Ramiro nos contó cómo vivió la noticia de haber encontrado a su hermano vivo: “la primera emoción fue mucha alegría, una sensación casi de milagro, que pasó algo que era muy difícil que pudiera pasar”.

Ramiro recordó las palabras de su hermano tras el encuentro con la familia: “me surge dar gracias a Dios, porque podría haber muerto y me permitió vivir y criarme en una familia que me quiso y ahora me da la gracia de encontrarme con ustedes”. Estas palabras resultaron sanadoras para toda la familia, según cuenta Ramiro, porque hubiese sido doloroso que él experimentara como primera emoción resentimiento o bronca.

Antes de saber la verdad sobre Maxi, la familia Menna – Lanzilotto obtuvo distintas pistas que intensificaban las esperanzas de encontrarlo. Ramiro contó que la búsqueda de Maxi fue primero una incerteza: “era la esperanza de que mi mamá haya llevado a término su embarazo, pero también podía pasar de que no. Mi mamá y mi papá eran cuadros dirigentes de PRT y para las Fuerzas Armadas y la dictadura, eran considerados irrecuperables y las posibilidades de que la hubieran matado con el embarazo también existían”.

Con el tiempo, en el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad se dio por probado que hubo un plan sistemático de apropiación de bebés, “eso significaba que en la mayoría de los casos las mujeres que fueron secuestradas embarazadas las mantenían vivas hasta dar a luz y después las mataban, lo cual alimentaba la esperanza de que mi hermano o hermana hubiera nacido” comenta Ramiro.

En dos ocasiones, la familia tuvo sospechas de dos casos en los que esas personas tenían dudas respecto a su identidad, pero los análisis dieron finalmente negativo.

El hecho de que aparecieran cada vez más nietos acrecentaba la esperanza, pero Ramiro reconoce que en el último tiempo ya no estaba esperando que pase, por lo que encontrar a su hermano “fue una sorpresa inmensa”.

Con respecto a la familia de Maxi, Ramiro cuenta que su hermano “fue un chico querido, en su crianza fue amado y eso sin que él lo diga, uno se da cuenta, lo ves en él, tiene una personalidad consolidada, hay elementos que dan cuenta de que fue una persona querida, yo he tenido experiencias con jóvenes que no han sido amados y puedo asegurar que nadie puede amar si no ha sido amado”. Sin embargo, Ramiro destacó el hecho de que hubo una mentira en la base de esa familia, “una partida de nacimiento falsificada y hay una mentira que se sostuvo hasta el 3 de octubre de 2016, cuando el Banco de Datos Genéticos reveló la verdadera identidad de Maximiliano. Es algo que se puede perdonar siempre y cuando entre ellos a partir de ahora gobierne la verdad”.

Los padres adoptivos de Maxi le dijeron que querían tener un bebé y no podían entonces salieron a buscar para adoptar, hicieron algunos contactos y entre esos, el 24 de agosto de 1976 los llaman para decirles que había una chica de 15 años que acababa de dar a luz que no quería criar el hijo ni saber quién se lo llevaba, si ellos aceptaban esas condiciones, que lo busquen ya.

 

Cómo fue el encuentro

Media hora antes del encuentro, un mensaje de WhatsApp desató emociones y aflojó tensiones: "Hola Ramiro, estamos yendo, llegamos a las 7, voy con mi mujer, a la casa de la tía Alba, estamos muy contentos de conocerlos, tu hermano, Maxi". Ramiro cuenta que en ese momento, toda la familia sintió una inmensa alegría, porque desató emociones antes de llegar. “Uno de los miedos grandes que teníamos era que Maxi experimentara alguna forma de rechazo, pero ese miedo se disipó automáticamente” cuenta.

Durante el encuentro los hermanos conversaron como si hubiesen vivido juntos estos últimos 40 años, con mucha soltura y comodidad: “él estaba en una casa donde no conocía a nadie y sin embargo el modo en que se dieron las cosas fue como si nos conociéramos desde siempre y eso habla desde lo que pesa la sangre y la identidad” dice Ramiro. 

Desde la psicología, el hermano del nieto 121 remarcó que “haber sufrido la separación violenta de la madre, a un bebé recién nacido le genera algún tipo de lesión emocional y este momento fue un momento de reparación intensa”.

Finalmente, Ramiro expresó que es fundamental que esto se siga difundiendo para que aparezcan los 300 nietos que faltan. “Esto es importante para que la gente se anime a dar pistas. Siempre hay un familiar o vecino que se dio cuenta que el bebé llegó sin embarazo, entonces puede tirar una pista, se puede animar a jugar este partido a favor de la verdad y la justicia, sabiendo que la verdad siempre sana, porque la gente tiene miedo, piensan que es doloroso, lo es, pero la verdad trae vida y luz, la verdad al final nos hace libres. Cada nieto es un nieto de todos, no es privado, es público y representa un triunfo de los hombres y las mujeres de bien que buscan construir una patria más justa”.

 

Qué hacer si tenés dudas sobre tu identidad y crees que sos hijo de desaparecidos

El trámite de búsqueda podrá iniciarse desde el sitio web abuelas.org.ar solicitando a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) -dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos- el inicio de una investigación sobre tu origen. Esta investigación se desarrolla de manera absolutamente confidencial y reservada: primero se pide toda la documentación de inscripción de nacimiento a las dependencias estatales correspondientes con el objetivo de relevar los datos pertinentes para descartar la posibilidad de ser hijos de desaparecidos a la vez que -en la medida de lo posible- ratificar o rectificar las dudas que te impulsaron a acercarte.

Si por vía documental no resulta posible demostrar tu origen, la CoNaDI tiene la facultad de solicitar al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) -que funciona en el Hospital Durand- la realización de un análisis comparativo de tu ADN con los grupos familiares de desaparecidos que se conservan en el BNDG. Este análisis es gratuito y es usual su requerimiento puesto que la mayoría de las veces las inscripciones son falsas, es decir que no se cuenta con expedientes judiciales de adopción por ejemplo. Se trata de una medida para descartar la posibilidad de ser hijo de desaparecidos. Esto significa que del resultado de este análisis se podrá obtener el origen biológico en caso de incluir en un grupo familiar, o la inferencia de que no se trata de un hijo de desaparecidos en caso de que se excluya de todos los grupos familiares.

Cuando las Abuelas logran restituir la identidad de alguno de sus nietos buscados durante más de 30 años, sacan un comunicado de prensa para compartir con la sociedad la alegría del reencuentro. Sin embargo, en este comunicado sólo se da información de la familia de origen, es decir de los jóvenes padres desaparecidos que dieron vida a este joven que vivió sin conocer esa historia. No se da información sobre el apellido con el que el joven vivió hasta ese momento, es decir con el que sería reconocido por sus allegados.

Marco Legal alcanzado por la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo

La lucha de Abuelas tuvo tal impacto que la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño incluyó tres artículos directamente promovidos por las Abuelas, tendientes a proteger el derecho a la identidad.

La Argentina incorporó la Convención a su legislación en 1992 y luego, a pedido de las Abuelas, creó la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) que tiene como objetivos encontrar a los niños, hoy adultos, desaparecidos durante la última dictadura y velar por el derecho a la identidad de toda la población.

Asimismo, en 2012, la Procuración General de la Nación creó la Unidad Especializada para causas de apropiación de niños durante el terrorismo de Estado, a fin de atender estos casos específicos y las obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino.

A estos organismos del Estado se suman otros, como el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), fundamentales para el trabajo de búsqueda de los nietos de las Abuelas.

Comentarios

¡Sin comentarios aún!

Se el primero en comentar este artículo.
Volver arriba