¿Merece Rivadavia que una de nuestras calles lleve su nombre?
El profesor Rubén Calvo miembro de APROHLaR habló sobre el proyecto para cambiar el nombre de la actual Avenida Rivadavia en la Capital
El profesor Rubén Calvo, miembro de la Asociación de profesores de Historia de La Rioja APROHLaR, en contacto con Aire Fm habló sobre el proyecto para cambiar el nombre de la actual Avenida Rivadavia en la Capital riojana.
¿Se merece Rivadavia que una de nuestras calles lleve su nombre? Para responder este interrogante, el profesor recomendó conocer primero quien dice la historia que fue Rivadavia.
Bernardino Rivadavia, (Buenos Aires- 20 de mayo de 1780), se educó en el Real Colegio de San Carlos, pero abandonó sin terminar los estudios. En 1809 se casó con Juana del Pino, hija del exvirrey del Río de la Plata Joaquín del Pino, con la que tuvo cuatro hijos y lo que le permitió tener una buena posición social.
Sancionó e hizo jurar el 19 de diciembre de 1811, el Estatuto, por el cual el Triunvirato se transformaba en la autoridad máxima, disolviendo la Junta Grande. Esto provocó un gran descontento en el interior y le dio un carácter autoritario al Triunvirato.
En 1812 se creó la Logia Lautaro, organización fundada por revolucionarios hispanoamericanos, principalmente argentinos y chilenos, con el objetivo de coordinar acciones para el establecimiento de la independencia de las colonias españolas en América. Las tropas de San Martín y otros cuerpos militares, se hicieron eco del descontento popular y derrocaron al primer Triunvirato, reemplazándolo por otro, afín a las ideas de la Logia y la Sociedad Patriótica.
“Rivadavia desapareció”, y volvió a ocupar una función en el gobierno cuando en 1814, junto a Manuel Belgrano, viajó en misión diplomática a Europa, enviado por el gobierno revolucionario del Río de la Plata en busca de un candidato de la monarquía a quien ofrecer el gobierno de estos países, lo cual fue un fracaso.
Luego, Rivadavia fue convocado por el nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires, el general Martín Rodríguez, quien lo nombró en el cargo de ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores el 19 de julio de 1821.
En 1824 por iniciativa tuya se contrató a la empresa Baring Brothers de Londres, convirtiéndose en el primer gran endeudador de lo que hoy sería la deuda externa de Argentina. Ante esto, todas las tierras públicas de la provincia quedaron hipotecadas como garantía del empréstito, por lo que decidió entonces aplicar el sistema de «enfiteusis» por el cual los productores rurales podrían ocupar y hacer producir las tierras públicas, no como propietarios sino como arrendatarios.
Suprimió los fueros eclesiásticos, que permitían a las órdenes monásticas tener sus propias cortes de justicia; confiscó las propiedades de las órdenes religiosas y creó instituciones que competían en áreas de poder e influencia que había sido patrimonio de la Iglesia: fundó la Universidad de Buenos Aires, la Sociedad de beneficencia y el Colegio de Ciencias Morales.
También eliminó los Cabildos, último resabio de la organización política colonial, y estableció una novedosa ley electoral que incluía el sufragio universal, con las limitaciones propias de la época.
Les dio a las provincias la posibilidad de regirse interinamente por sus propias instituciones hasta la promulgación de la Constitución, que sería ofrecida a su consideración y no promulgada ni establecida hasta que haya sido aceptada.
Además, Rubén contó que tras el análisis de diferentes cartas se pudo concluir que San Martín opinaba que Rivadavia era un “endeudador que violaba su privacidad para hacerlo quedar mal”, en tanto Ponsonby (un enviado por la banca de Baring Brothers) expresó “como político Rivadavia carece de muchas de las cualidades necesarias, pero le sirve a la banca inglesa”.
En este escenario, surge la pregunta: ¿si no es ahora, cuando será el momento propicio para el cambio de nombre de una de las principales avenidas de Capital?
“Siempre habrá un bache que tapar: enfermos que atender, hospitales que asistir, ciudadanos que priorizar y ante los cuales el cambio del nombre de una calle no parecerá importante”, opinó.
Cerró reflexionando que es necesario dialogar, abiertamente, a nivel social sobre quién fue Rivadavia y la necesidad de reivindicar a los próceres indicados.
