¿Cómo es el regreso a la presencialidad?
La directora Claudia Páez y la supervisora Silvia Núñez, docentes de la zona rural en Villa Unión detallaron el operativo de regreso
Con un paso crucial en su lucha contra la pandemia: un operativo de vacunación contra el COVID-19, La Rioja avanza en la reanudación de las clases presenciales, una medida que genera controversia ante la fatalidad del virus.
En este marco, Claudia Páez, directora de la Escuela n° 18 “Alicia Carrizo”, ubicada en Villa Unión, en comunicación con Aire Fm detalló cómo es el operativo de regreso a la presencialidad educativa.
Primeramente, indicó, se separó a los alumnos en grupos de acuerdo al año que cursan y luego en “grupos burbujas” con un máximo de 15 integrantes, de modo que se respete el distanciamiento y se eviten las aglomeraciones tanto en el aula como demás sitios institucionales.
Respecto al protocolo en sí, comentó que se les informó previamente a los padres y tutores mediante una reunión, precisando el modo de ingreso, permanencia y salida de la escuela; mismo protocolo que luego fue explicado a los alumnos. Lo clave, precisó, es el distanciamiento, el uso obligatorio de barbijo e higiene constante.
Además, contó que, al igual que en el resto de instituciones educativas, los alumnos recibieron un kit de bio seguridad que consta de: barbijo, jabón líquido, alcohol, toalla de mano y repelente.
También se hizo entrega de kits escolares, que según sus palabras “hay que agradecerles al Gobernador, la Ministra de desarrollo y el equipo del Ministerio de Educación porque son materiales que vienen a aliviar el bolsillo de los papás”.
Cabe destacar que la matricula completa de la Escuela n° 18 es de 321 alumnos, de los cuales regresaron este lunes únicamente 73, con un horario reducido que se condensa en 2 horas por grupo, con intervalos de 30 minutos entre uno y otro para una correcta desinfección.
En esta línea manifestó que “los chicos lamentan no poder abrazar a sus compañeros, como acostumbraban, estar cerquita”, lo que también pasa con los docentes, “se siente la falta de afecto humano, el beso de saludo, los abrazos espontáneos, la contención”, dijo.
“Esto es un trabajo del día a día, pero ir viendo cómo avanza la pandemia y las condiciones del contexto sanitario en la zona, y así ir mejorando y modificando las prácticas educativas”, expresó.
Asimismo contó que durante la primera clase, los docentes comentan con los alumnos acerca de los protocolos de bio seguridad y su importancia. En la segunda clase, trabajan sobre las emociones que este contexto les genere y los sentimientos que atraviesan en el retorno; para posteriormente comenzar a desarrollar los contenidos curriculares acordes.
En tanto, la supervisora de la zona, Silvia Núñez, destacó el trabajo en conjunto desarrollado durante todo el 2020 y este inicio de 2021, entre los actores educativos y las familias de los alumnos; resaltando que cada institución adaptó el protocolo, siguiendo la normativa, a su propia realidad.
En este sentido, destacó la labor realizada en las escuelas rurales, “donde el trabajo es más complejo” y hubo docentes que, dada la falta de conectividad, debieron ingeniárselas más de una vez para impartir sus clases.
“Todos ansían la presencialidad, si fuese por los docentes estarían todos frente a sus alumnos en las aulas. Es algo deseado y saludable, pero obviamente en esta situación eso no basta y hay que apegarse a las normas de bio seguridad y protocolos”, cerró.
