APRUEBAN LEY QUE CONTEMPLA DERECHOS DE NIÑOS CON DEA
CADA MAÑANA. El presidente de la Asociación de Dislexia y Familia, Gustavo Abichacra, habló sobre los puntos sobre los que avanza esta ley.
Según distintas investigaciones, entre el 5 y el 10% de la población sufre dislexia; un estudio de la Universidad del Litoral concluyó que el porcentaje asciende al 15%. En la mayoría de las aulas argentinas hay uno o dos chicos disléxicos, cuyo aprendizaje se ve seriamente afectado.
La dislexia comprende una dificultad para aprender a leer y escribir, pero quienes sufren de dislexia no tienen problemas para realizar otro tipo de tareas, según Abichacra "son personas inteligentes que llevan una vida convencional, norma, pero la dislexia les complica el acceso a los contenidos escolares y no les permite aprender".
En este sentido, Gustavo indica que es necesario acompañar, sobre todo a los niños, en este proceso con detección precoz y tratamiento. En caso de no haber detectado el problema a tiempo, se recomienda ayudar al niño con material "adaptado", por ejemplo, dejar más espacio entre las letras. Otra forma de ayudarlos es desarrollando la oralidad, dado que la mayoría de los niños con dislexia tienen dificultades para escribir, pero sobre todo para leer, por lo tanto, con la comunicación el niño puede demostrar que tiene los conocimientos adquiridos.
Según Abichacra, un gran síntoma de dislexia es el fracaso escolar. Otra forma de saber consiste en averiguar los antecedentes familiares, si hubo dificultades en la escolaridad en la familia. Por otra parte, el especialista afirmó que la dislexia no es un bloqueo emocional, ni una causa de maltrato o violencia. Esta patología puede detectarse en niños de 1 a 3 años que tienen problemas para comunicarse. Luego de descubrirse esta dificultad, deben ser tratados por una fonoaudióloga neuroligüista, para prevenir que el problema se agrave.
Si no se detecta antes de los 2 o 3 años, los niños empiezan a rechazar las actividades relacionadas a la lectura, reconocimiento de letras o escritura, pueden llegar a olvidarse de los nombres de los compañeros, de los colores, o no seguir consignas simples, confundir la derecha con la izquierda, abrocharse mal los botones.
El proyecto de Ley sobre Dificultades Específicas del Aprendizaje, entre otros puntos, abarca la formación docente que implicaría brindar herramientas a los maestros para que puedan adaptar los contenidos de manera que sean comprensibles para niños con dislexia, evaluar al alumno de manera oral, entre otras medidas.
Esta ley también contempla trastornos afines como la disgrafia (dificultades de escritura) y la discalculia (dificultades para los cálculos). Surgió de Disfam y será presentado en el Congreso por la senadora bonaerense María Laura Leguizamón (FPV). La norma prevé que los alumnos con DEA reciban un “abordaje integral e interdisciplinario”, exige una “detección temprana de las necesidades educativas” de estos chicos y establece un sistema de capacitación para que los docentes sepan cómo adaptar la currícula para ellos. También determina que las obras sociales y prepagas cubran los tratamientos.
Países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Suecia, Italia, España, Chile y Uruguay, entre otros, tienen leyes que contemplan los derechos educativos de los disléxicos desde hace años. En la Argentina, solo existe una resolución pionera en la provincia de Buenos Aires, aprobada en 2013 e impulsada también por Disfam.
El doctor Abichacra invita a familiares o cualquier persona que quiera realizar consultas a visitar la página www.disfamargentina.org o enviar un correo a disfamenargentina@gmail.com
