
Tartamudez en niños: cuáles son las primeras señales de alerta
La titular del Colegio de Fonoaudiólogos brindó herramientas clave para detectar disfluencias en el lenguaje y derribó mitos sobre los tratamientos en la primera infancia.
Puntos clave:
- El 80% de los casos tiene origen hereditario, por lo que la intervención temprana es vital si existen antecedentes familiares.
- La "tartamudez fisiológica" propia de la adquisición del lenguaje no debe superar los seis meses de duración.
- Las matrículas habilitantes para ejercer en la provincia exigen obligatoriamente título universitario de grado.
En el marco del Día Internacional de la Concientización de la Tartamudez, la presidenta del Colegio de Fonoaudiología de La Rioja, Ana María Fernández, dialogó con Aire FM para desmitificar los trastornos de fluidez en el habla y explicar cuándo las familias deben acudir a un especialista.
"Hoy estamos tratando de cambiar la mirada y entender a la tartamudez como una forma diferente de hablar; el entorno debe adaptarse y escuchar, en lugar de enfocarse solo en el ritmo", destacó la especialista. En este sentido, remarcó que el tratamiento actual no busca forzar un cambio abrupto, sino otorgar estrategias concretas para que el paciente pueda manejar los bloqueos o prolongaciones en el lenguaje.
Abordando los orígenes de esta condición, la profesional precisó que la causa principal radica en la genética. "El 80% es hereditario. Si recibimos niños de tres o cuatro años y hay antecedentes en la familia, debemos iniciar la intervención de inmediato, trabajando principalmente con los padres", explicó Fernández.
El 20% restante se atribuye a causas bio-neuronales vinculadas a cómo el cerebro procesa el lenguaje. Durante el desarrollo normal de la comunicación infantil puede aparecer una "tartamudez fisiológica", producto de la gran cantidad de información que el niño intenta expresar al armar frases. Sin embargo, la fonoaudióloga fue categórica sobre los plazos: "Esta difluencia normal de la evolución no puede durar más de tres a seis meses; si persiste, la consulta oportuna es fundamental para no perder tiempo".
Las primeras señales de alerta deben ser observadas en el núcleo familiar mucho antes del ingreso al sistema escolar. La interacción visual, el juego simbólico y la conexión conjunta son habilidades comunicativas críticas desde los seis meses de vida. Retrasar la consulta bajo el pretexto de que el niño ya superará esa etapa termina perjudicando el diagnóstico temprano que suelen reportar luego los docentes en las salas de nivel inicial.
En cuanto a la rehabilitación infantil, la titular de la institución descartó los métodos invasivos. El abordaje actual es netamente lúdico y se apoya en estímulos auditivos y visuales para que los adultos aprendan a modelar la comunicación en el hogar. "Las familias deben hablar más lento y alargar las vocales para que el paciente tenga un modelo claro y pueda replicarlo sin frustraciones al expresarse", sostuvo Ana María Fernández.
Regulación profesional y matrículas habilitantes
Durante la entrevista, también se abordó la situación institucional del sector en la provincia. A partir de la creación por ley del Colegio de Fonoaudiólogos en 2017, la entidad asumió el control de las matrículas alfanuméricas, anteriormente otorgadas por el Ministerio de Salud. Esta recategorización sirvió para transparentar el nivel de formación académica de los profesionales de la salud.
"Nosotros no damos matrícula a profesionales de nivel terciario; con la nueva ley, exigimos que sean fonoaudiólogas universitarias", advirtió la presidenta Ana María Fernández. De esta manera, las siglas "LF" (Licenciado en Fonoaudiología) identifican a los licenciados, mientras que otras nomenclaturas como "SU" corresponden estrictamente a profesionales con título universitario de grado.
De cara al recambio de autoridades pautado para el mes de noviembre, la institución instó a los profesionales a regularizar su situación. Quienes necesiten asesoramiento legal o administrativo pueden dirigirse temporalmente a la sede ubicada en la intersección de las calles Belgrano y Alberdi (frente a la escuela Mitre), o contactarse a través del correo oficial cofolar@gmail.com para garantizar un ejercicio seguro en toda La Rioja.