
Soberanía cognitiva: el desafío de enseñar a dudar de los algoritmos
En La Rioja, Max Delupi propuso superar la memoria enciclopédica y planteó que la escuela riojana debe priorizar el pensamiento crítico frente a Silicon Valley.
Puntos clave:
- Planteó que el avance tecnológico es un debate político y aseguró que "sin soberanía política no hay soberanía digital, y sin soberanía digital no hay soberanía cognitiva".
- Destacó la infraestructura de conectividad estatal riojana como escudo para evitar que la matriz educativa quede atada a las decisiones de corporaciones extranjeras.
- Propuso abandonar la evaluación memorística y aplicar un ejercicio áulico semanal: consultar a la inteligencia artificial en vivo frente a los estudiantes para enseñarles a cuestionarla.
La transformación en las formas de evaluar y la urgencia de modernizar los contenidos escolares frente a las nuevas tecnologías marcaron el eje pedagógico del 2° Congreso Provincial y Nacional de Educación e Inteligencia Artificial realizado en La Rioja. Los diferentes expositores destacaron que la tecnología debe ser una herramienta pedagógica guiada por el sentido humano, enfatizando la importancia de articular la formación superior con los niveles educativos obligatorios.
Como parte de la primera jornada del Congreso se destaca la participación del dramaturgo, comunicador y asesor en innovación digital, del Consejo Provincial de la Economía del Conocimiento (COPEC) Max Delupi quien advirtió que la irrupción de modelos generativos vuelve obsoleta la clásica evaluación memorística, obligando a las escuelas a redefinir el rol formativo de los docentes dentro del aula.
Max Delupi reflexionó sobre la necesidad de fomentar la soberanía cognitiva y el pensamiento crítico frente al uso masivo de los algoritmos, evitando el sedentarismo intelectual de los estudiante y convocó a transformar de raíz las prácticas pedagógicas. Acompaño la disertación con una demostración en vivo junto a un agente de voz interactivo y subrayó que el desafío central frente a las nuevas tecnologías es formar criterio propio para evitar la concentración del conocimiento.
Durante la ponencia, trazó una línea desde los inicios de internet hasta la irrupción de la automatización en los teléfonos móviles. En ese marco, resaltó el rol del Estado al valorar que La Rioja cuente con una empresa provincial de telecomunicaciones que mantiene el tráfico de datos a nivel local. "La educación de un chico de La Rioja no puede terminar decidiéndose en Los Ángeles o Chicago", sostuvo el especialista.
En la misma línea, vinculó la autonomía tecnológica con el modelo de país y la calidad democrática. "Sin soberanía política no hay soberanía digital, y sin soberanía digital no hay soberanía cognitiva", advirtió el disertante, remarcando que el uso de estas plataformas requiere un posicionamiento fuerte para impedir que un puñado de firmas trasnacionales monopolicen la forma en que los alumnos procesan la realidad.
Por otra parte, el analista rechazó las medidas restrictivas que buscan expulsar las pantallas de los colegios, comparándolas con los fracasados intentos de censura a las calculadoras científicas. "Si le sacamos el trabajo administrativo cotidiano y la preparación de clases a un docente mediante la IA, el tiempo que se gana permite mirar a los ojos al estudiante que antes no podíamos mirar", indicó Max Delupi, destacando que la empatía, el humor y los vínculos humanos son irreemplazables para la máquina.
Pedagogía de la duda y redefinición del aula
El encuentro incluyó un diálogo en directo con un asistente virtual, que cruzó la historia provincial con el presente al recordar la figura del obispo Enrique Angelelli y la noción de la enseñanza como acto de justicia. Frente al auditorio, la IA y Delupi coincidieron en que la repetición enciclopédica y las materias inconexas quedaron obsoletas porque el algoritmo entrega las respuestas de manera inmediata, obligando a priorizar la capacidad de formular preguntas complejas.
Ante este escenario de inmediatez digital, propusieron una dinámica pedagógica directa para aplicar de forma gratuita en las aulas riojanas: consultar un tema de la currícula frente a los chicos y deconstruir colectivamente el resultado. "Cuando tengan la respuesta, pónganla en duda con los chicos. Pregúntenles: ¿esto está bien?, ¿qué le falta?, ¿en qué se equivocó?, ¿qué no sabe de nuestro barrio, de nuestra provincia, de nosotros?", formuló el agente interactivo ante los docentes presentes, dejando en claro que la soberanía cognitiva comienza por no tercerizar el pensamiento.
La jornada en La Rioja evidenció que la integración de la inteligencia artificial en el sistema escolar trasciende la mera actualización tecnológica para consolidarse como una disputa política por el conocimiento. El encuentro dejó en claro que el camino pedagógico no pasa por la prohibición de los dispositivos, sino por la urgente transformación del aula en un espacio de resistencia y debate crítico.
El desafío central para las escuelas provinciales será aprovechar la infraestructura de conectividad local para garantizar que las nuevas generaciones no tercericen el pensamiento.
En definitiva, el modelo propuesto busca que docentes y alumnos utilicen los algoritmos a su favor, impidiendo que el criterio, la identidad y la educación riojana queden subordinados a las lógicas comerciales de las corporaciones extranjeras.