
Repudian ataques mediáticos contra el obispo Dante Braida
Tras los cuestionamientos públicos contra el obispo Braida sobre la coyuntura nacional, se registraron ataques mediáticos que generaron rechazo de funcionarios provinciales
Las declaraciones de Dante Braida, pronunciadas durante las celebraciones del Tinkunaco y la festividad de San Nicolás, abrieron un debate político y social que rápidamente derivó en ataques mediáticos dirigidos a su figura personal, generando preocupación en distintos sectores de la sociedad riojana.
El obispo planteó la necesidad de gestiones transparentes, defendió el federalismo y reclamó la restitución de fondos nacionales históricamente percibidos por la provincia, al tiempo que advirtió que ninguna crisis justifica la opacidad, los privilegios o el desorden en la administración de los recursos públicos. Sus expresiones, de fuerte contenido social y moral, incomodaron tanto a la gestión nacional de Javier Milei como a sectores del poder local.
Sin embargo, lejos de limitarse al debate de ideas, parte de la reacción pública derivó en descalificaciones personales y cuestionamientos a su rol institucional, lo que motivó pronunciamientos en defensa del respeto democrático y del diálogo plural.
El respaldo de Juan Luna Corzo
Uno de los apoyos más claros llegó desde el Gobierno provincial. A través de sus redes sociales, el ministro Juan Luna Corzo expresó su solidaridad con el obispo y repudió las agresiones:
“Nuestra solidaridad para Monseñor Braida. Respetemos su investidura, pero sobre todo su opinión. Su figura no debe ser herramienta de ninguna campaña política. Las agresiones a su persona son repudiables y quitan valor al debate sano que debemos procurar para La Rioja”.
El mensaje apuntó a descomprimir la escalada de confrontación, marcando un límite claro entre el disenso legítimo y los ataques personales, y reivindicando la necesidad de un debate público basado en el respeto.
Un llamado al diálogo y a la convivencia democrática
En un contexto económico y social complejo, y en un año de fuerte carga simbólica para la provincia, la intervención de la Iglesia volvió a colocar en agenda temas estructurales como el uso de los recursos públicos, la emergencia hídrica, la matriz productiva y la participación ciudadana.
Desde distintos ámbitos coincidieron en que cuestionar ideas es parte de la democracia, pero que desacreditar personas o instituciones debilita el diálogo y empobrece la discusión pública. En ese marco, el respaldo expresado por Luna Corzo fue leído como una señal política en defensa de la convivencia democrática y del respeto a las voces institucionales, aun cuando resulten incómodas.