
Pastelitos criollos de membrillo y batata: el paso a paso del dulce tradicional para este 9 de julio
Los secretos del hojaldre perfecto y el almíbar para recrear en casa el postre más emblemático de las fechas patrias argentinas.
La conmemoración del Día de la Independencia en la República Argentina mantiene una relación directa con costumbres gastronómicas específicas que perduran desde el siglo XIX. Junto al locro y las empanadas, los pastelitos criollos fritos constituyen el emblema dulce de cada 9 de julio, fuertemente arraigados en la memoria colectiva nacional.
Historiadores y registros de la época colonial señalan que las mujeres vendedoras ambulantes ofrecían estas masas hojaldradas rellenas en las jornadas de 1816. Con el paso de las generaciones, la receta se perfeccionó técnicamente en las cocinas hogareñas, convirtiéndose en el acompañamiento prioritario para el momento del mate durante los días festivos.
Ingredientes para el hojaldre casero
Para la masa base, se requieren:
- 500 gramos de harina común
- 100 gramos de manteca pomada
- Una pizca de sal
- Una taza de agua fría.
Tips: Para lograr el clásico laminado o laminado criollo, se utiliza una cantidad adicional de margarina o grasa de pella derretida y almidón de maíz para espolvorear.
Para el relleno, los cocineros tradicionales utilizan 250 gramos de dulce de membrillo o dulce de batata compactos, cortados en cubos regulares. La cocción requiere abundante grasa de vacuna o aceite neutro de girasol para la fritura, y azúcar con agua en partes iguales para la elaboración del almíbar final.
Técnica de laminado y armado
La preparación comienza integrando la harina con la sal y la manteca, agregando el agua gradualmente hasta formar un bollo liso que debe descansar 20 minutos. Luego, la masa se estira en forma rectangular, se unta con la grasa derretida, se espolvorea con almidón de maíz y se dobla sobre sí misma.

Este proceso de estirado y doblado se repite al menos tres veces para asegurar las capas del hojaldre criollo. Una vez finalizado el proceso de refrigeración de la masa, se corta en cuadrados simétricos de aproximadamente 8 centímetros de lado para iniciar el armado de las piezas.
Se dispone un cuadrado de masa, se coloca el cubo de dulce en el centro y se humedece la superficie con gotas de agua limpia. Posteriormente, se coloca otro cuadrado de masa en diagonal al primero, presionando firmemente alrededor del dulce y replegando las esquinas para formar la estrella característica.
Los secretos del secreto de la fritura
El principal secreto de los maestros pasteleros para lograr que el hojaldre "abra" radica en realizar una fritura en dos etapas de temperatura distintas. Primero, se sumergen los pastelitos en aceite o grasa tibia, a unos 140 grados, donde se mueven suavemente con un tenedor para separar las capas de masa.
Una vez que el hojaldre se expandió por completo, se pasan a una segunda olla con grasa bien caliente para lograr el dorado rápido y la textura crujiente. Al retirarlos, se escurren por completo, se sumergen de inmediato en almíbar denso a temperatura ambiente y se decoran tradicionalmente con granas de colores.
Ahora hablemos del debate histórico
Cada aniversario patrio reabre en las mesas y redes sociales un histórico dilema cultural que divide a los consumidores: la elección entre el relleno de dulce de membrillo o el de dulce de batata. Aunque los registros coloniales apuntan al membrillo como el ingrediente original de la época por su disponibilidad en las quintas del Río de la Plata, la posterior popularización de la batata consolidó una rivalidad gastronómica que persiste hasta el día de hoy en cada panadería del país.

La grieta culinaria sigue abierta en cada hogar y nosotros queremos saber cuál es la preferencia en tu mesa. Dejanos tu comentario ¿sos fanático del clásico e histórico membrillo o te inclinás por la suavidad de la batata?