
La historia de David Murúa, el bicicletero riojano que dejó una huella en el ciclismo local
En el Día del Bicicletero, su esposa Patricia y su hija Melanie recordaron en Aire FM su legado como emprendedor, deportista, padre y referente del ciclismo riojano.
En el marco del Día del Bicicletero, Aire FM recibió la visita de Patricia y Melanie, esposa e hija de David Murúa, un reconocido bicicletero, ciclista y emprendedor riojano que dejó una profunda huella en el deporte local y en quienes compartieron su camino.
Durante la entrevista en el programa Cada Mañana, ambas recordaron los comienzos de la bicicletería familiar, el amor de David por el ciclismo y el legado de esfuerzo, solidaridad y pasión que continúa vigente a través de su familia y de la comunidad deportiva.
Un sueño que comenzó con dos estantes
Patricia contó que David siempre tuvo el deseo de abrir su propia bicicletería. Antes de concretarlo, trabajó desde joven como repartidor de gaseosas y de gas, hasta que finalmente la familia decidió apostar por el emprendimiento que tanto soñaba.
“Un día le dije que dejáramos el negocio que teníamos y que pusiéramos la bicicletería, porque eso era lo que a él le gustaba”, recordó.
Así nació el proyecto familiar, en un pequeño local de avenida Angelelli, con apenas dos estantes, algunas cámaras, ruedas y repuestos. Con el tiempo, el esfuerzo y el acompañamiento de la comunidad, el emprendimiento creció hasta convertirse en una referencia para ciclistas y vecinos.
Una familia unida por el trabajo y la pasión
Melanie recordó que desde chicos acompañaban a sus padres en el local, ayudando a limpiar bicicletas y aprendiendo el valor del trabajo.
“Mi papá nos enseñó mucho. Siempre resolvía, siempre ayudaba. Si a alguien le faltaba una tuerquita, él sacaba del repuesto y se la daba”, expresó.
Ese espíritu solidario hizo que David fuera muy querido en el ambiente del ciclismo, especialmente entre jóvenes deportistas que se acercaban en busca de ayuda para competir.
Murúa Bike, un nombre ligado al ciclismo riojano
David Murúa no solo fue comerciante, sino también un apasionado ciclista. Su nombre quedó ligado a carreras, equipos y generaciones de deportistas que encontraron en él un guía, un compañero y un impulsor.
Patricia recordó que la reciente carrera realizada en su memoria fue una experiencia muy emotiva, con participantes de distintas provincias y un fuerte acompañamiento de familiares, amigos y ciclistas.
“El equipo Murúa Competición está basado en el espíritu de David. Uno va a las carreras y lo extraña, porque era un profesor para todos”, expresó.
Una vida marcada por la lucha y el amor por la bicicleta
La familia también compartió parte del difícil camino que David atravesó por sus problemas de salud. Desde 2009 comenzó con complicaciones cardíacas que derivaron en múltiples intervenciones y, finalmente, en su inscripción en lista de espera para recibir un trasplante de corazón.
Patricia contó que permaneció 10 meses en Córdoba acompañándolo durante su internación, mientras sus hijos se hicieron cargo del local en La Rioja.
Pese a las dificultades, David nunca dejó de aferrarse a la vida ni de transmitir fuerza. Una de sus frases más recordadas por su familia resume ese espíritu: “En mi vida jamás creerán que yo me di por vencido”.
Un legado que sigue presente
Actualmente, la familia continúa al frente de Murúa Bike, con locales en San Nicolás de Bari y Pellegrini 99. Desde allí mantienen vivo el legado de David, basado en el trabajo, la solidaridad y el amor por el ciclismo.
En el cierre de la entrevista, Patricia dejó un mensaje para quienes emprenden, para los ciclistas y para todas las personas que atraviesan momentos difíciles.
“Primero está la salud y después lo demás. Hay que valorar mucho la vida, porque uno nunca sabe cuándo es la última vez”, expresó.
En un día especial para los bicicleteros, la historia de David Murúa volvió a emocionar y a recordar que algunas personas dejan huellas que siguen pedaleando en la memoria de toda una comunidad.