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Industriales y comerciantes alertan por la recesión, mientras Nación defiende el rumbo económico

UNINOR pidió declarar la emergencia industrial y convocar a una mesa regional. En La Rioja, el Centro Comercial confirmó cierres en el microcentro. Desde Nación sostienen que el ajuste es necesario.

En un contexto de retracción económica, las uniones industriales del Norte Grande, nucleadas en UNINOR, expresaron en Tucumán su “profunda preocupación” por la caída del consumo, la presión tributaria, la falta de financiamiento y la apertura de importaciones que consideran perjudicial para la producción regional.

Representantes de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán advirtieron que la actividad industrial acumula caídas superiores al 15% en los últimos dos años y señalaron que, en provincias con altos índices de pobreza, el empleo manufacturero funciona como un ancla social clave. En ese marco, solicitaron declarar la emergencia industrial y convocar a una mesa de trabajo con gobernadores para diseñar políticas diferenciadas que atiendan las asimetrías territoriales.

El planteo se produce mientras el comercio riojano también refleja señales de contracción. Juan Carlos Keulian, titular del Centro Comercial e Industrial de La Rioja, confirmó que se profundizaron los cierres de locales en el microcentro y que en marzo se realizará un relevamiento para medir el impacto real. “El sector comercio y servicios es el segundo empleador de la provincia; si no logramos sostener el nivel actual, el impacto en el empleo será importante”, advirtió.

La posición del Gobierno nacional

Desde la administración de Javier Milei, el diagnóstico es distinto. El Ejecutivo sostiene que la recesión responde al “ordenamiento” de una economía con fuerte déficit fiscal, alta inflación y distorsiones acumuladas durante años.

El oficialismo nacional destaca como logros la reducción de la inflación que pasó de registros mensuales superiores al 20% a niveles cercanos al 2-3% mensual y la obtención de superávit fiscal por primera vez en décadas. Además, subraya que la aprobación de la Ley Bases y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) apuntan a atraer capitales y generar condiciones de crecimiento sostenido.

En línea con esa postura, el diputado nacional Martín Menem ha señalado que “primero hay que estabilizar la macroeconomía para que luego llegue el crecimiento” y que el país atraviesa una “transición inevitable” hacia un modelo más competitivo y menos dependiente del gasto público. También ha planteado que muchas economías regionales funcionaban bajo esquemas de subsidios que no eran sostenibles en el tiempo.

Referentes provinciales alineados con La Libertad Avanza, como Gino Visconti, defienden el rumbo económico al considerar que el equilibrio fiscal y la apertura comercial son herramientas para “disciplinar precios y ordenar el mercado”, aun cuando reconocen que el proceso implica tensiones en sectores productivos.

Entre estabilidad macro y tensión social

Mientras el Gobierno nacional enfatiza la desaceleración inflacionaria, la mejora en reservas y la estabilidad cambiaria como señales de modernización económica, industriales y comerciantes del Norte advierten que la caída del consumo interno y la competencia importada impactan directamente en la continuidad de empresas y puestos de trabajo.

En provincias donde la pobreza supera el 50% en algunos departamentos, el debate se centra en cómo equilibrar estabilidad macroeconómica con sostenimiento productivo y empleo local.

El reclamo de UNINOR y la preocupación del comercio riojano vuelven a colocar en agenda la discusión sobre el alcance y los efectos del actual modelo económico, en un escenario donde las estadísticas macro muestran avances en algunos indicadores, pero la microeconomía cotidiana refleja dificultades persistentes en amplios sectores del interior del país.

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