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Cierra FATE y deja sin trabajo a casi mil empleados tras 85 años de historia

La histórica fabricante argentina de neumáticos anunció el cierre definitivo de su planta en Buenos Aires, con el despido de aproximadamente 920 trabajadores y la liquidación total de su negocio.

Fundada en 1940, FATE logró su gran expansión comercial a partir de 1971, cuando se consolidó como uno de los actores centrales de la industria nacional del neumático. Durante décadas fue presentada como parte de la llamada “burguesía nacional”, símbolo de producción local y desarrollo industrial.

Sin embargo, tras 85 años de actividad, la empresa comunicó que no se trata de un concurso preventivo ni de un proceso de reestructuración, sino de un cierre definitivo de su actividad industrial, con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la legislación vigente.

¿Por qué deja de producir?

Según lo informado por la compañía en distintos reportes desde 2024, la decisión responde a una combinación de factores estructurales:

1. Pérdida de competitividad

  • La empresa señaló que no puede sostener la producción local debido a:
  • Alta carga impositiva interna.
  • Costos laborales elevados en comparación con otros países.
  • Restricciones cambiarias que encarecen la importación de insumos.
  • Problemas de infraestructura y costos asociados a la legislación laboral.
  • Competencia desigual frente a productos importados con menores costos.

2. Apertura comercial

La reducción de aranceles a la importación de neumáticos amplió la brecha entre los productos nacionales y los importados, especialmente aquellos provenientes de países con subsidios industriales, afectando la rentabilidad incluso en el mercado interno.

3. Antecedentes de conflicto sindical

En 2022, el sector atravesó un fuerte conflicto gremial que paralizó la producción en las principales plantas del país, incluyendo FATE, Bridgestone y Pirelli. Aunque la situación se resolvió, dejó en evidencia la fragilidad estructural de la industria.

 

El grupo empresario detrás de FATE

FATE pertenece al grupo económico liderado por la familia Madanes Quintanilla, cuyo principal activo es ALUAR Aluminio Argentino S.A.I.C., la mayor productora de aluminio del país.

ALUAR controla el 60,20% de Hidroeléctrica Futaleufú S.A., empresa que administra la represa homónima en Chubut. El 33,51% pertenece a la provincia de Chubut y el 6,29% a otros accionistas. Aproximadamente el 95% de la energía generada se destina a abastecer la planta de aluminio de ALUAR en Puerto Madryn.

El presidente del grupo es Javier Santiago Madanes Quintanilla, considerado uno de los empresarios más ricos de la Argentina. Según rankings internacionales como Forbes, posee una fortuna estimada en 1.600 millones de dólares.

Históricamente, el grupo estuvo vinculado a decisiones económicas de fuerte impacto. En 1971, durante el gobierno de facto de Alejandro Lanusse, se adjudicó a ALUAR el desarrollo del aluminio primario en el país. En 1982, durante otra dictadura, se produjo la estatización de deudas privadas de grandes empresas, entre ellas FATE, por aproximadamente 223 millones de dólares.

Impacto social y económico

El cierre implica la pérdida directa de cerca de 920 puestos de trabajo industriales en el conurbano bonaerense, además del impacto indirecto en proveedores y sectores vinculados.

La salida de FATE del mercado deja a la Argentina sin uno de sus principales fabricantes históricos de neumáticos y profundiza el debate sobre el modelo productivo, la competitividad industrial y el equilibrio entre apertura comercial y defensa de la industria nacional.

El desenlace marca el fin de un ciclo que comenzó hace más de ocho décadas y que, para muchos trabajadores, simboliza el retroceso de un sector que supo ser estratégico para la economía argentina.

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